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Acciones Rituales Significativas: Celebramos la vida

La experiencia de perder un ser significativo por muerte es un hecho tan doloroso y dramático que el doliente se ve afectado en todo su ser. El modo como la cultura intenta moderar los estragos de este sufrimiento, es a través de los rituales fúnebres, actos en los cuales se busca darle un lugar al dolor, despedir al fallecido, favorecer la expresión de sentimientos, pero, fundamentalmente, se usan para que el doliente se sienta acompañado y contenido por quienes participan de la ceremonia exequial. En términos de lo que dicen los antropólogos, es el modo como el grupo intenta mantener la cohesión social. 

 

En el gremio funerario se visibiliza cada vez más la tendencia social a esquivar los rituales, a simplificarlos, a no hacer uso de ellos o a generar nuevas modos de hacer la despedida, caracterizados por la premura, la simplicidad y la formalidad; este hecho hace que el servicio funerario se convierta en una actividad mecánica e incluso que se reduzca a una mera “evacuación de cuerpos”. En ocasiones los familiares llegan incluso a solicitar a las funerarias que realicen servicios directos, lo que en la jerga del sector se conoce como “camillazo”; esto significa que el cuerpo del fallecido es trasladado inmediatamente desde la casa, el hospital o el anfiteatro hasta el horno de cremación y la familia sólo recibe el cofre con cenizas para la ceremonia litúrgica. El investigador francés Louis Vincent Thomas (1992) advierte sobre lo nocivo de estas nuevas prácticas, pues “Dado que el rito cumple una función terapéutica necesaria para el equilibrio mental de los sobrevivientes, su decadencia puede resultar perjudicial” (p. 133).

 

   Este tipo de actividades aceptadas por las funerarias tienen efectos negativos en la elaboración posterior del duelo, ya que el no poder acompañar el cuerpo del fallecido, despedirse de él y confrontarse con la evidencia explicita de su muerte, dificulta la primera tarea del duelo propuesta por William Worden (2004), que consiste en la aceptación de la realidad de la pérdida:

 

Cuando alguien muere, incluso si la muerte es esperada, siempre hay cierta sensación de que no es verdad. La primera tarea del duelo es afrontar plenamente la realidad de que la persona está muerta, que se ha marchado y no volverá (…). Aunque completar esta tarea plenamente lleva tiempo, los rituales tradicionales como el funeral ayudan a muchas personas a encaminarse hacia la aceptación.

 

Teniendo en cuenta este fenómeno actual y el hecho de que en Colombia no existen acciones rituales diferentes a las tradicionales, que se basan principalmente en actos religiosos, el equipo de la Unidad de Duelo de la Funeraria San Vicente S.A., ideó una propuesta cuyo fundamento consiste en la recuperación y fortalecimiento de los actos rituales funerarios como un medio para favorecer el proceso de elaboración de duelo y hacer un homenaje personalizado al difunto, exaltando su vida y brindando a sus familiares la posibilidad de ser más participativo de su despedida.

 

Para la ejecución del programa se dispuso todo lo requerido: capacitación del personal de cortejo para favorecer la solemnidad del acto fúnebre, compra de materiales y equipos audiovisuales, contratación de profesionales de la psicología para realizarlo. Por la particularidad de este servicio la Casa de Velación Villanueva fue el lugar indicado para su implementación, pues dispone de 14 salas confortables y adecuadas para un buen servicio exequial.  

 

En la cotidianidad de las salas de velación de Villanueva se volvió común ver a un psicólogo que hace presencia en el velorio para conversar con los familiares del fallecido; después de presentarse como miembro de la Funeraria San Vicente S.A. se dedica a hablar con los asistentes –sobre todo el grupo familiar cercano- para evaluar la posibilidad de ofrecerles la creación de un Acto Ritual para su ser querido en el cual se exalte la vida de éste, mostrando su historia, sus facetas, aquello que lo caracterizó mientras estuvo con vida. Cuando la familia acepta se delibera sobre la estrategia que se va a usar: construcción de un video, intervención oral de algunos asistentes, actos simbólicos, dibujos… En esta actividad se pone a participar a todo aquel que lo desee, incluyendo, niños, adolescentes, adultos mayores. Una hora antes de la salida del cortejo con el cuerpo para su destino final, se lleva a cabo, en la sala donde se encuentra el fallecido, la acción ritual que fue construida y en presencia de todos los asistentes. El psicólogo hace una introducción y le entrega la palabra, la acción a quienes se apuntaron para intervenir, incluso se insta a quienes espontáneamente deseen hacerlo. Una vez concluye el acto, el profesional permanece en sala un tiempo prudente para atender reacciones críticas en las personas que puedan derivar del acto. Cuando sale el cortejo acaba el acompañamiento. En muchas ocasiones la familia solicita que se le entregue copia del producto final realizado.

 

Este Programa ha tenido buena acogida en la comunidad que ha hecho uso de él, valorando positivamente que en un escenario que habitualmente es vinculado con el dolor y el sufrimiento, se reescenifique el valor de una vida, con sus logros, apuestas, traspiés, valores, enseñanzas. Es una puesta en escena de un ser que si bien yace en el ataúd, está vivo en el recuerdo, en la remembranza del que lo sobrevive y que en medio de su dolor se ha tomado un tiempo para hacer un homenaje a su existencia, decidió crear en medio de su dolor un adiós simbólico, hecho de recuerdos, frases, anécdotas, experiencias.

 

Con este programa la Unidad de Duelo, afirma los pilares de la Funeraria San Vicente S.A., al generar un plus que se agrega a la construcción de tejido social: el acceso al servicio para las familias dada su  gratuidad, el sostenimiento financiero de éste sin que genere un ingreso económico a la Organización, el aporte al doliente en cuanto a darle un sentido a su dolor, la agrupación de los dolientes en torno a la construcción y escenificación del ritual, el carácter simbólico que entraña el hecho de significar la vida de un muerto, la posibilidad de producir sentimientos permitiendo su expresión en público, son algunos de los valores agregados que se aportan a la sociedad, pues algunos de nuestros pilares son: no hacer del dolor y la muerte un negocio, reivindicar la vida de las personas a través de su recuperación psicológica y social, respetar las creencias y la diversidad del ser humano sin imponer ningún credo ni ideología, llegar a todas las personas que sea posible, aún cuando no estén afiliadas al Servicio Funerario de nuestra organización.    

 

Además, el ser humano de esta época le ha correspondido vivir en soledad muchas de sus experiencias dolorosas, pues se está en una cultura en la que el sufrimiento y la muerte no tienen un lugar; es de mal gusto hacer público el dolor; los afanes de la época no le permitan a la gente tomarse un tiempo, hacer una pausa, vivir más moderadamente, por ello los rituales fúnebres no tienen lugar, ni un tiempo. Estas actitudes se vuelven caldo de cultivo para que los procesos de elaboración de duelo sean más complicados, favorecen la generación de afecciones psicológicas que en su grado patológico se manifiestan en reacciones paranoides, fóbicas, depresiones, ideación suicida; a nivel afectivo pueden gestarse sentimientos de culpa excesivos, resentimientos, impotencia, frustración; a nivel corporal la aparición de síntomas físicos o enfermedades psicosomáticas, hasta crónicas; es decir, la no tramitación adecuada de los duelos es una bomba de tiempo para la salud psíquica y relacional de las personas y por ende de las estructuras sociales; a mayor deprivación personal, mayor será el riesgo de que la sociedad enferme también.

 

Con las Acciones Rituales Significativas hemos logrado acercarnos a la población aquejada por un duelo para mitigar en algo un dolor que puede tornarse desfavorable para el tejido social; algunos de los impactos logrados son:

1.       La posibilidad de liberar emociones en comunidad, expresarlas en un medio en el cual están rodeados y apoyados por los seres amados, juntos en una experiencia dolorosa que les concierne a todos.

2.       Además permite a los asistentes enmarcar la vida del fallecido en una historia que le pertenece y que sus cercanos custodian para preservarlo del olvido.

3.       En términos de la dinámica del proceso de duelo, es importante el dolor compartido, el dolor que se pone afuera y que es presenciado por los niños, los adolecentes, el padre, la madre, el abuelo, etc…; es decir, es un momento en el que la fragilidad aparece y se acoge como una expresión humana de amor y como algo propio de la humanidad.  

4.       Es tomarse un tiempo en medio de un profundo dolor para acudir a los recuerdos gratificantes, a lo que los unía y los acercaba como miembros de una familia, de un grupo, de una barra, de un salón de clase. Es devolverle un lugar a la vida, en ese medio donde la muerte tiene su reino.

5.       Finalmente, la implementación de Acciones Rituales Significativas en los procesos de atención de la Funeraria San Vicente S.A. y la Casa de Velación Villanueva, ha beneficiado al equipo de trabajo, directores y personal de cortejo, generando consciencia sobre la importancia de su labor y el valor simbólico que posee el acompañar a las familias a la hora de despedir a un ser amado.

6.       También se ha notado que esta actividad obtiene cada vez mayor aceptación por parte de la comunidad ya que quienes han participado con anterioridad en ellas la solicitan para nuevos servicios funerarios o la recomiendan a otras familias que usan el servicio en la Casa de Velación. En la sociedad comienza a reconocerse este proyecto, pues en algunas instituciones académicas se ha buscado el servicio para que compañeros y profesores puedan hacer un homenaje a un ser de la comunidad educativa, fallecido.

7.       La propuesta de acciones rituales significativas de la Funeraria San Vicente S.A., reivindica la imagen del muerto a través del recurso de la memoria y el acto conmemorativo durante la velación, lo cual no se había realizado hasta ahora en la ciudad de Medellín.

8.       El proceso nos fue enseñando que la ceremonia  significativa es muy eficaz y que se exalta la vida del fallecido de acuerdo a su edad cronológica, cambiando, incluso, los elementos simbólicos que la familia utiliza. En el caso de adolescentes aparecen muchos escudos de equipos de futbol, tatuajes, música moderna; los niños dibujan y decoran la sala de velación, el féretro.  

9.       Estas ceremonias han servido para que familiares que no pueden estar presentes puedan enviar su mensaje electrónico o ser testigos de lo que ocurrió durante la velación, ya que pueden acceder por redes sociales o conocer el material que se produjo en la sala.

 

En términos cuantitativos, desde su inicio, las Acciones Rituales Significativas en julio de 2015 y hasta la fecha, la Casa de Velación Villanueva ha recibido un total de 1638 velaciones de familias afiliadas a la Funeraria San Vicente S.A., de éstas 1088 recibieron la visita de uno de los psicólogos encargados de la elaboración de rituales significativos, de las que 546 decidieron realizar una acción ritual específica para homenajear la vida de su ser querido fallecido. Estas estadísticas indican el número de servicios atendidos, pero no reflejan el número de personas intervenidas, ya que en cada uno de las velaciones, además de los miembros de familia, están los amigos, vecinos y personas cercanas que, por solidaridad, los acompañan.

 

Significar y darle sentido a la vida requiere aceptar y comprender la muerte, sobre todo para un país que ha convivido con la guerra y sus consecuencias desde sus inicios. Este programa se suma a las distintas actividades que realiza la Unidad de Duelo de la Funeraria San Vicente S.A. con el objetivo de instaurar una visión menos catastrófica de la muerte y, motivada por su vocación de servicio, seguirá innovando para asegurar siempre una atención que no solo garantice calidad, sino bienestar.  

 

Así lo testimonia una de las personas que se benefició de este Servicio:

"Muchísimas gracias por tu valiosa colaboración del envío del Homenaje y por la guía de duelo, de verdad que es muy importante para nosotros en este momento tan difícil. En todo momentos nos sentimos acompañados tanto como excelente empresa que son como por la calidad y talento que tienen cada de uno de ustedes como seres humanos, la amabilidad y comprensión en estos momentos hace que uno se sienta mucho más acompañado y que las cosas marchen de la mejor manera. De nuevo felicitaciones por tu grandioso gesto en ese instante de brindarnos tu palabras tan acordes y de acuerdo a tu profesionalismo. Y por permitir realizar el homenaje a esta grandiosa persona como Stiven. De nuevo muchas gracias." Diego Hernán Zapata

 

 

 


Fuente: http://www.fenalcosolidario.com/sites/default/files/periodicoEntreTodos/periodico_entre_todos_junio_2016.pdf

Fortalezas

En Villanueva Casa de Velación, estamos pensando en su comodidad: 

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